EDUCACIÓN Y COMPETITIVIDAD DIGITAL

Las computadoras, las tablets, los teléfonos celulares han sustituido a los pupitres, los cuadernos y los lápices.


Por: Luis Enrique Gómez

Estamos cercanos a cumplir un año desde aquel día en el que profesores y alumnos abandonaron las aulas de las diferentes instituciones educativas del país como una medida de salud pública. Las computadoras, las tablets, los teléfonos celulares han sustituido a los pupitres, los cuadernos y los lápices y a través de la vía remota la enseñanza de este país vive uno de los momentos más inciertos en su historia y la realidad nos sacude con una verdad por demás incómoda: nuestra estrategia de educación digital no está funcionando.

Más allá de admitir que esto es un efecto a causa del cese de muchas actividades por la pandemia del covid-19, considero personalmente que es resultado de muchos factores sociales, políticos y económicos que han arrojado, por décadas, pobres resultados cuando se trata de fomentar la innovación y el desarrollo de la ciencia y la tecnología.

Tan solo el año pasado, México cayó 5 lugares y se colocó en la posición 54 en el ranking mundial de competitividad digital, de acuerdo con un estudio realizado por el International Institute for Management Development (IMD) el cual realiza año con año evaluando a 63 países. Estados Unidos, Singapur y Dinamarca son los que habitualmente se encuentran en las primeras 3 posiciones de la tabla. Este estudio toma en cuenta 3 aspectos principales: conocimiento, tecnología y la preparación de cara al futuro.

Al menos en los últimos 5 años, el país que vio nacer al brillante Guillermo González Camarena no ha podido avanzar más allá de la posición 49 de este ranking. Siendo superado por países como Chile, Tailandia, España, Malasia, entre lamentablemente por muchos, pero muchos, otros.
Prestemos atención tan solo al apartado de conocimiento, porque es el único de los tres que no ha podido abandonar las 10 peores posiciones de este ranking desde hace 5 años.

Es aquí donde me gustaría invitarte a ti, que te tomaste el tiempo de leer este breve manifiesto, que reflexionemos acerca de replantear el statu quo de la educación y de la enseñanza tradicional. ¿Realmente la solución está en volver a las aulas?
Por supuesto que hay muchos aspectos a considerar. Uno de ellos es el acceso a la red. En México el 56% de los hogares cuentan con una conexión a internet, de acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de Información realizada por el INEGI en el año 2019.

Si a esto último, le combinamos una estrategia que intenta llevar la educación tradicional (esa que tan pocos resultados ha dado) a las plataformas digitales el resultado ha sido, cuando menos, difícil para los estudiantes. Y eso que no hemos mencionado a aquellos estudiantes que se vieron en la necesidad de buscar (en muchos casos con todos los riesgos sanitarios) un empleo remunerado para poder solventar sus gastos, dado que, sí, por si lo comentado con anterioridad fuera poca cosa, resulta que también estamos en medio de, por decirlo suavemente, una incierta situación económica, pero eso lo podemos hablar ampliamente en otra entrega.

Para concluir: “en la educación digital, gobiernan los nativos digitales”. Eso me hace pensar en que tal vez el estudiante de la segunda década del siglo XXI será capaz de trazar su propia ruta, elegir libremente su horario y hasta decidirá cómo evaluarse. Decidir su ritmo de aprendizaje. Incluso podrá decidir si estudiar en una universidad de Estados Unidos, o de Singapur o de cualquiera de esos países del top 5 del ranking que platicábamos anteriormente. Y todo esto solamente es posible con la ayuda de herramientas digitales. Incluso la figura del profesor pasaría a segundo plano o sustituido por un video.